viernes, 7 de febrero de 2014

Problemas de memoria

Cada imagen se amontonaba en su cabeza como algo pasado. Los recuerdos de algo pasado, que por más que quisiera no podía revivir. Con cada fotograma de su memoria podía evocar no solo sus propias emociones sino también las sensaciones que acompañaban a esos recuerdos. De manera efímera, podía casi volver a vivir cada recuerdo.

Pasarse horas y horas contemplando la pared de su cuarto mientras trata de revivir un pasado que con cada proyección era menos sentido. Las sensaciones se desvanecían cada vez más y los sucesos cambiaban hasta deteriorarse completamente. La esencia de sus recuerdos mutaba progresivamente mientras los observaba delante de esa pared. Con cada revisión se envilecían y adquirían un significado perverso y triste que se reflejaba progresivamente cuando una lágrima comenzaba a resbalar por su mejilla. Con el tiempo, las historias que había vivido ya no eran las mismas que recordaba ella.

Con el paso de ese tiempo su cara palideció, pero sus ojos enrojecieron con lágrimas que caían por un rostro atrapado en una única expresión de amargura y corroído por dentro al haber destrozado cada recuerdo bonito que conservaba. Había envenenado su propia memoria al recordar demasiado.

Una ruptura y días recordando delante de la pared de su cuarto dieron lugar a una persona capaz de aniquilar todo lo hermoso que acababa de vivir. Ella fue feliz mientras duró esa historia. Ahora no podría volver a serlo, puesto que la había contaminado hasta lo más profundo.

Esa era la maldición de aquella chica, pensar demasiado.



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